El presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción, Jorge Garber, expresó este miércoles su preocupación por la paralización de la obra pública y, en particular, por la situación del Acceso Sur a San Miguel de Tucumán, un proyecto que, según advirtió, no tiene perspectivas de reactivación en el corto plazo. “No le veo salida. La Provincia ya no tiene fondos para hacerse cargo”, dijo a LA GACETA.

Garber contó que durante la asamblea anual de la entidad, se formalizó el rechazo a los datos difundidos por el Indec sobre una supuesta recuperación del sector. “Hablar de un 12,7% interanual es una falta de respeto. Venimos de una caída superior al 40% cuando se frenó la obra pública, entonces ese ‘rebote’ es engañoso”, sostuvo.

Garber describió un panorama “inhóspito” para la construcción, con más de 15 meses de estancamiento y una caída sostenida en la actividad. Indicó que, actualmente, el sector se sostiene casi exclusivamente por algunas inversiones privadas vinculadas a la minería, la energía y el agro, mientras que la obra pública -históricamente motor del empleo- permanece prácticamente detenida.

En ese contexto, el dirigente empresario se refirió puntualmente al Acceso Sur, una obra nacional que lleva años paralizada. Explicó que la empresa a cargo no ha recibido los pagos comprometidos y que, a diferencia de otros proyectos que fueron retomados por la Provincia, en este caso no existen recursos disponibles para avanzar. “Tucumán ha hecho un gran esfuerzo en sostener obras, pero ya no tiene margen para hacerse cargo de todo”, remarcó.

El Acceso Sur, que contemplaba una nueva rotonda en el congestionado cruce de San Andrés, permanece con los plazos neutralizados.

Garber también puso el foco en otras obras en discusión, como el acueducto de Vipos, financiado con fondos internacionales, y pidió aclaraciones sobre versiones de posibles recortes. “No se entiende cómo se podrían retirar fondos ya asignados. Esperamos explicaciones”, señaló.

A nivel nacional, el titular de la Cámara advirtió sobre el impacto de la paralización de programas habitacionales, con más de 20.000 viviendas del Procrear detenidas. “No solo afecta al déficit habitacional, también implica dejar inconclusas obras que ya demandaron recursos públicos y frenar la generación de empleo en todo el país”, indicó.

Si bien destacó que en Tucumán algunas obras continúan gracias al financiamiento provincial (como proyectos del IPVyDU, infraestructura escolar y trabajos viales), insistió en que la situación general del sector es crítica. “No es el mejor momento de la construcción. La provincia siempre fue muy dependiente de fondos nacionales y hoy eso está totalmente cortado”, explicó.

Por último, Garber advirtió sobre las consecuencias económicas y sociales del freno a la obra pública. “La construcción es un gran dinamizador de la economía. Lo que se necesita hoy es generar empleo y poner dinero en el bolsillo de la gente. Si no se revierte esta situación, el escenario puede volverse más complicado en los próximos meses”, concluyó.